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4 de septiembre - Día del inmigrante en Argentina

¿Es la emigración un destino, una condena para quien ha nacido en lugares en los que el orden natural no ofrece ni depara otra cosa que miseria? ¿Representa la emigración una valerosa elección por parte de quien persigue "mejor suerte" y favorecer, consecuentemente, la propia condición y la de la propia familia? ¿Forma, acaso, la emigración parte de un determinado sistema económico-social que la produce, aun cuando contribuye a sostener dicho sistema? ¿Puede constituir la emigración una fuente de bienestar para aquellos que parten y para quienes permanecen? ¿Es, única y exclusivamente, fuente de degradación social, cultural, económica y demográfica para las localidades de origen de los emigrantes, o bien puede ser ambas cosas a la vez?

El pueblo friulano, un destino inmigrante

Ya desde los primeros tiempos eran numerosos los habitantes de Carnia que se trasladaban en invierno, cuando las temperaturas impedían obtener de la tierra el sustento para las familias, a localidades muy remotas para trabajar, tejedores, artesanos, mozos de cuerda, sirvientes, criados y, sobretodo, los denominados “cramârs” o mercaderes ambulantes. A mediados del siglo XIX,la revolución industrial cambiará la realidad económica europea. La propia expansión de la industrialización, del proceso urbanizador, de la red de transportes, exigirá cada vez más mano de obra en todo lo relacionado con el sector de la construcción, los friulanos emigrarán desde otoño a primavera al resto del continente, sin trasladar a toda la familia. Y se extenderá a los habitantes de las colinas y la llanura friulana que acosados por plagas y enfermedades, tasas impositivas y tratos coloniales injustos, un medio digno en la actividad agrícola.

La difícil decisión de emigrar

Miles de personas emigrarán a finales del siglo XIX rumbo a Brasil y Argentina  A comienzos del siglo XX, la emigración ya no es sólo la solución a la miseria y la pobreza generalizada, sino que al transfirir gran parte de la mano de obra al extranjero, mejora las condiciones en la tierra de origen. Precisamente por esta razón el primer conflicto mundial, estancando las actividades a las que se dedican los emigrantes e interrumpiendo los flujos de trabajadores previamente consolidados, pone fin a aquel sistema y anula las que fueran hasta ese momento las únicas fuentes de ingresos.

En el período entreguerras, surge la emigración política, se trata de trabajadores educados políticamente bajo el influjo del fenómeno migratorio, se oponen al fascismo y por ello se ven obligados a alejarse. Esto sucede con muchos de los eslovenos y croatas que entraron a formar parte del Reino de Italia, pero que son perseguidos por motivos políticos o porque se desempeñaban como empleados del Imperio Austrohúngaro. 

Con motivo de la II Guerra Mundial se agravan los perennes problemas económicos de la Región de Friuli. La postguerra trae la emigración no definitiva hacia países europeos de los friulanos para trabajar en las minas de Francia, Bélgica y Luxemburgo. En condiciones precarias de seguridad laboral, hacinados en barracas que fueron campos de concentración, despreciados por haber sido el enemigo en un conflicto que cuesta olvidar. Muchos eligieron Sudáfrica, Canadá y Australia como un nuevo destino dorado.

Las dinámicas migratorias tienden a invertirse y, en el año 1968, el número de retornos supera el de expatriaciones. En esta ocasión, serán las zonas marginales de la Región las que pagarán considerablemente las consecuencias de la emigración y del consiguiente despoblamiento, si bien el vasto proceso de reconstrucción tenido lugar con posterioridad a los terremotos de 1976 ofrecerá, asimismo, a los habitantes de estas áreas la posibilidad de regresar y de reincorporarse en un sistema económico y social profundamente transformado

Una tierra de cielos infinitos y espacios abiertos, Argentina y Uruguay

Los primeros movimientos migratorios de grupos de colonos friulanos hacia Argentina se remontan a las últimas décadas del siglo XIX, y representan los primeros contingentes de un flujo que se prolongará durante casi un siglo, reiterándose a lo largo del tiempo y renovando la motivación que les lleva a emigrar, dando así lugar a una cadena migratoria ininterrumpida. En un primer momento se tratará de campesinos en búsqueda de nuevas tierras que cultivar, de portadores de los valores de la civilización y clase campesina de origen en el seno de las colonias de Resistencia, Avellaneda, Colonia Caroja, Formosa, San Benito y Sampacho; más tarde también se contarán albañiles, constructores y tejeros que se encaminan hacia las ciudades de Córdoba, Rosario, Santa Fe o Buenos Aires. Se trata, así pues, de grupos cada vez más diversificados de personas con motivaciones siempre más complejas, no siempre solamente económicas. Los friulanos, los julianos, los istrianos y los dálmatas que emigran a Argentina y Uruguay forman importantes comunidades y dan vida a un vínculo recíproco renovado constantemente con los lugares de origen.

Los primeros contingentes de colonos friulanos “italianos” y “austríacos” que desembarcan en Argentina desde finales del 1877 hasta inicios de la década de los 80’s (s. XIX) se embarcan atraídos por la posibilidad de poder disponer fácilmente de tierras y terrenos. El éxito de los valores propios de la clase campesina de origen es evidente, por ejemplo, en las colonias friulanas de Resistencia, Avellaneda, Colonia Caroya, Formosa, San Benito y Sampacho. 

A caballo entre los siglos XIX y XX, no sólo emigran agricultores hacia Argentina, sino también albañiles, constructores, enfermeros, tejeros e intelectuales de ideas revolucionarias. Las metas serán las capitales y las ciudades más importantes, tales como Córdoba, Rosario, Santa Fe y, sobre todo, Buenos Aires. 

El fin de la I Guerra Mundial pone nuevamente a los friulanos de frente a la elección de la emigración al extranjero. No obstante, de 1920 a 1930, no sólo serán económicas las motivaciones que empujan a los friulanos a cruzar el océano. Los antifascistas Egidio Feruglio, Rodolfo Kubik, Giuseppe Tuntar, Luigi Tonet, Giovanni Minut y muchísimos otros friulanos y julianos de la minoría eslovena y croata pisan territorio argentino y uruguayo. 

Después de 1945, se reactiva el flujo migratorio hacia los países de más antigua tradición migratoria tales como Argentina y, en parte, Uruguay. No obstante, en los años 50’s se concluye la huida de emigrantes y de prófugos istrianos y dálmatas; mientras que los años 80’s y la llegada a la región, entre el 1989 y 1991 y el 1998 y 2002 de los descendientes de los friulanos y julianos emigrados al otro lado del océano pusieron en evidencia el alejamiento existente entre dos comunidades que conocían tan sólo los respectivos estereotipos.
 

Fuente:
• www.ammer-fvg.org - Historia de la emigración regional por Gian Carlo Bertuzzi
• www.ammer-fvg.org - La historia de la emigración hacia Argentina y Uruguay por Javier Grossutti