Un espacio para difundir las actividades de los fogolares del mundo.
Un sito per diffondere le attività dei fogolârs ator pal mont.

Profunda relación con la tierra

La tormentosa historia del pueblo friulano, hecho de guerras, dominaciones, desgracias y emigración no llegó a destruir la identidad profunda del Friûl y a desnaturalizar la antigua cultura campesina, tanto que trazas de éstas se prolongan hasta la mitad del siglo XX. De hecho, durante la reconstrucción de la postguerra, con el desarrollo de una economía industrializada y tecnológica, y más tarde, después del drama del terremoto y la subsiguiente reconstrucción; llegó el más solapado y resistido movimiento de globalización de la cultura y las costumbres; que ha llevado, incluso al Friûl, a una rápida sustitución por una cultura más acotada a un esquema antropológico estandarizado.

Más allá de la segunda mitad del siglo pasado, casi la única fuente de riqueza de la gente estaba en la tierra, con los rituales de siembra y cosecha que marcaban el ritmo de la colectividad. La familia era la unidad productiva elemental, en la que cada miembro tenía una función específica asignada. Los tiempos de trabajo dependían de los avatares astronómicos y metereológicos ligados al movimiento de las estaciones.

A partir del repetitivo ritmo astronómico del sol que determina el discurrir de las estaciones y también de los ciclos del trabajo agrícola, desde la antigüedad el hombre ha determinado las fiestas en los puntos de inflexión del año: solsticios, los equinoccios y las cadencias principales de los trabajos con la tierra. Sobre estas fechas señaladas el Cristianismo ha superpuesto sus propias fiestas litúrgicas, que le confirieron una importancia posterior y peso festivo a esas recurrencias.

Los rituales básicos del fuego exaltaban los momentos fundamentales del ciclo, es decir, los solsticios que la iglesia consagrará haciéndolos coincidir aproximadamente con el Nacimiento de Cristo en la Navidad y el de su predecesor San Juan el Bautista, en el verano. En cambio, en otros momentos del renovamiento anual, ubicados en el Carnaval y la Noche de los difuntos, se recreaba el estado de caos inicial que unían símbolos positivos y negativos. El momento importante del ciclo anual es el Solsticio de Verano, pico estacional, donde se renovaban, más allá de las ceremonias primitivas, rituales mágicos de carácter propiciatorio y adivinatorio. Y llegando el fin del verano, la liberación con las sagras campesinas. Durante este período se otorgan los perdones, las salvaciones y los peregrinajes a los santuarios como el de Madone de Mont, Castelmonte; con tradiciones religiosas que llegaron desde la Edad Media hasta nuestros días y que están detrás de todas estas reuniones populares.

La última gran fiesta ligada al ciclo de la tierra es Gnot dai Muarts, en medio del otoño, sobre la impronta de los ritos de Shamain (el año nuevo celta). Esta fiesta representaba el último hito del ciclo, es decir, su final luego de la cosecha de los productos de la tierra. La vida del pueblo friulano estaba de esta manera tan ligada desde tiempos paganos, de trabajo duro de cada día y de aquellas ceremonias y fiestas, según variaban los meses del calendario.

Los fuegos invernales

Los cárnicos, primeros celtas en poblar el territorio, dejaron ceremonias antiguas que han pasado a través de la historia romana con el nombre "Natalis solis invicti" (nacimiento del sol invicto). El Cristianismo las ha incorporado, dentro de la liturgia navideña. La vida durante el frío se ralenta y los días se acortan y el sol no calienta como antes. Algunos días después de Navidad, descubrieron que la luz se extendía nuevamente y que el sol no iba a morir. Los fuegos de Epifanía son como un soplo de alegría: "O varìn forsit ancjemò frêt, ma cumò o savìn che la vite e va indenant" (Tendremos aún frío, pero también sabemos que la vida prevalecerá).

"Nadâl, un pît di gjal, Prin dal an un pît di cjan, Epifanie un pît di strie" (En Navidad, una pata de gallo; en Año Nuevo, una pata de perro; en Epifanía un pie de bruja) en este dicho el largo del pie o la pata muestra como se van alargando los días.

Los fuegos de San Juan y San Pedro

Son fuegos relacionados con el solsticio de verano y son menos conocidos que los del invierno. En este momento del año el sol alcanza su punto más alto. Se piensa que con los fuegos de junio querían mitigar el miedo a perder el sol si seguía elevándose, y que con estos fuegos, atraerían al sol para que volviera bajar hacia el horizonte.

Pronósticos de matrimonio

Los jóvenes, cuando llegaban a la edad de noviar, se agrupaban para hacer rituales y no aproximarse a las chicas en soledad. Los chicos podían hacer sus rituales en grupo, mientras que las chicas podían hacerlos solas. Estos grupos de chicos podían también eventualmente, defender a las chicas en edad de casarse cuando aparecía un forastero que las cortejaba, como si quisieran defender la posibilidad de tener una descendencia o la endogamia de la propia comunidad.

Los rituales de los hombres son los macs, ramas de árboles jóvenes que se dejaban en la puerta de las casas; las cidulis y la scjarnete o purcite, ramos de hierbas recolectadas en el campo, cada una con un significado especial, que dejaban en secreto, durante la noche, a la puerta o la ventana de la chica escogida.

Los rituales de las mujeres eran diferentes porque siempre involucraban pronósticos, es decir, hacían ritos con hierbas, árboles o animales para adivinar si conseguirían un novio, si se casarían o si tendrían hijos. Casi todos estos rituales se hacían durante la vigilia de la noche de San Juan, en el solsticio de verano.

Para ver los pronósticos de matrimonio de la noche de San Juan, click aquí.

Tradiciones publicadas

La gnot dal Agaçon
Los pronósticos de matrimonio de la noche de San Juan

Il truc
Un juego de la Pascua en Cividale

La Gnot dai muarts
El 2 de noviembre, año nuevo celta

San Nicolò y los Krampus de la Carnia
El 5 de diciembre el bien y el mal conviven

El Nadalín
Una tradición navideña alrededor del Fogolâr

Las tradiciones navideñas en el Friûl
Lo sagrado y lo pagano

El carnaval en el Friûl
Mucho más que una fiesta de disfraces

Las monedas de 200 furlans
Conmemorativas de los 900 años de la Patrie dal Friûl

Osmiza
Compartir un vaso de vino, directamente del productor

Il Cjantarin
La canción de navidad

Santa Lucia
13 de diciembre

Fin de año
Las doce noches sagradas entre Navidad y Epifanía

Las tradiciones de la Pasqua
Truc, Cràzzulis, Gubane

El juego de la mora
Un juego ancestral

Il purcit di Sant Antoni
Símbolo de la solidaridad friulana

La Corsa dai mus
La carrera de los burros de Fagagna

 

Los Benandants

Los benandants eran aquellos que nacían cubiertos aún por el saco amniótico, que todavía hoy se les dice "nassûts cu la cjamese", los afortunados. Esta manera particular de venir al mundo los vinculaba con una dimensión ultraterrena donde residen las almas de aquellos que van a nacer o que ya han muerto, al punto tal que ellos pueden ponerse en contacto y hablar con los fallecidos y de esa manera hacer de intermediarios con los vivos.

Los benandants se diferenciaban en: agrícolas, aquellos que combatían con las brujas, brujos y malandants para salvar las cosechas y protegerse de períodos de carestía; terapéuticos, que podían curar de encantamientos y males; y fúnebres que podían ver a los muertos y hablar con ellos. Los benandants intervenían también con otros campos como el metereológico, llamaban a la lluvia, paraban las granizadas y las tormentas. Otros adivinaban el futuro y realizaban hechizos de amor.

Conocían el cielo y sus leyes, la metereología, los secretos de la tierra y del agua, de los volcanes y los terremotos. Podían hacer el bien, pero también el mal y es por eso que la gente los mantenía aparte.

Par scaricâ il test, clica culi.