Un espacio para difundir las actividades de los fogolares del mundo.
Un sito per diffondere le attività dei fogolârs ator pal mont.

Durante siglos, los hombres de la Carnia han cruzado los Alpes como vendedores ambulantes buscando una forma de mantener a la familia. El primer documento donde se describe la actividad data de 1261. El nombre de esta actividad deriva del alemán kram, que significa mercancía, ya que los clientes habituales de los cramars estaban al norte, llegando a Alemania, Austria, Moravia, Bohemia y Eslovaquia. Llevaban colorantes, especias y plantas medicinales y telas provenientes de Venezia que cargaban todo en la “crassigne”, una caja de madera con compartimentos que se llevaba como una mochila.

Por caminos estrechos, nevados, debían llegar de manera puntual a su cita con los clientes que los aguardaban del otro lado; subiendo y bajando a pie, a menudo en filas por pasos congelados de alta montaña. A partir del siglo XVII, algunos comenzaron a usar carros tirados por caballos cuando los caminos fueron ampliados.

A lo largo del camino fueron surgiendo hospitales, monasterios y posadas que albergaban a los cramars. El viaje hasta Salzburgo duraba más de 2 semanas, si no se hacían paradas por el camino para llegar a los mercados importantes y colocar a buenos precios la mercancía.

Partían apenas terminadas las labores agrícolas, con los primeros fríos, vagando de pueblo en pueblo, llegando hasta los más aislados caseríos de montaña, afrontando riesgos de largos recorridos bajo el duro clima del invierno europeo.

Cada uno tenía su propio recorrido, volviendo año a año y conquistando de esta manera la estima y la simpatía de los clientes, asegurándose la posibilidad de volver y dejarlos a sus descendientes, quienes los sostituyeron durante siglos, legando el patrimonio de su experiencia y la clientela. Los recorridos de los cramars seguían antiguos senderos de caravanas prehistóricas, convertidos en caminos por los romanos.

Para distinguir las mercancías y como símbolo de garantía, los cramars desarrollaron marcas para identificarse, que se heredaban y permanecían con la familia. Se tallaban en las cajas, o se estampaban en el cuero o en el metal. En la iglesia parroquial de S. Maria di Paluzza , en el muro detras del altar de la Madonna, hay numerosas marcas, todas diferentes, con las inciales de los nombres y fechadas en el siglo XV, XVI y XVII. Antes de partir o a la vuelta, pasaban por la iglesia para invocar la protección y la asistencia de la Virgen, marcando la pared con su propia señal.

Fuentes:
• www.donneincarnia.it
• www.museodellemigrazione.it

Jacopo Voleson di Manià al scrivès intal 1565

"A fasin diviers trafics cui todescs e, tant che int industriose, a lassin il lôr paîs par procurâsi di vivi in lûcs lontanissims, in maniere che aromai si ‘ndi cjate ator par dute la Europe e il lôr mistîr al è di intiessi peçots di lane, ma par plui di lin, dulà che son ecellents e rârs"

I cramârs de Valceline